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Cultura y Medicina

Por el camino del tabaco

Autor: Federico Pérgola y Agustín García Puga
Editorial: El Guión Ediciones
I.S.B.N.: 9872023832
Encuadernacion: Rústica
Páginas: 272
Medidas: 13,5 cm ancho x 20 cm alto
Lomo: 15 mm
Peso: 230 g
Idioma: Español
Publicacion: 2002

$ 275

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Reseña:

Nuestra intención ha sido poner en evidencia cómo, pese a haber sido ampliamente demostrado a través de los siglos que fumar tabaco es perjudicial para la salud, factores ajenos al vicio en sí mismo (intereses privados y estatales) han contribuido a acrecentar el vicio de fumar provocando muertes e incapacidades. Jacobo I, rey de Escocia y posteriormente de Gran Bretaña, denunció públicamente el daño que provocaba la nicotina, negó categóricamente las propiedades farmacológicas atribuidas al vegetal, mencionó muertes provocadas por este vicio, por lo que prohibió, en el año 1619, su cultivo en el reino. A partir del siglo XVII, en sucesivas publicaciones, se abogó por erradicar tan peligrosa costumbre, lo que suscitó enfrentamientos -que se prolongaron hasta bien entrado el siglo XX- entre los médicos que aspiraban a eliminar su uso y aquellos que no solamente lo utilizaban como medicina, sino que además escribían folletos y libros defendiendo sus virtudes curativas.

Como dijimos, hubo factores ajenos por completo a la cuestión esencial que primaron para que el tabaco en todas sus formas, pero principalmente como cigarrillo, se impusiera entre un público no informado debidamente. A pesar de los trabajos que demostraban fehacientemente, desde el siglo XVII, que fumar tabaco causaba daño al aparato respiratorio y a otros órganos, pudo más el interés mercantilista estimulado por las cifras que alcanzaron niveles siderales. Rápidamente, fabricantes y gobiernos ante la posibilidad de recaudar considerables sumas, ignoraron los inconvenientes derivados del uso del tabaco, y ahí reside la razón fundamental de la expansión comercial de las tabacaleras.

Otro factor primordial que contribuyó a estimular el vicio del cigarrillo, fueron las campanas publicitarias. La proliferación de avisos estimulando su uso, no solo han estado enfocados a la gente adulta sino que, y esto es lo inadmisible e injustificable, principalmente a los niños.

En este sentido, nos sorprendió la enorme profusión de publicidades en las cuales el cigarrillo era un protagonista que adquiría un carácter relevante frente a las vicisitudes cotidianas. Un enorme porcentaje de las mismas, dirigidas a los niños y las mujeres, para aumentar la adicción, han recurrido a concursos en los que se otorgaban jugosos premios, ampliando el espectro vicioso.

Han sido inútiles todos los intentos por eliminar tan pernicioso vicio. De nada ha servido denunciar, también en la Justicia, la enorme cantidad de incapacidades y muertes que ocasionaba el cigarrillo. Las tapas de revistas de difusión masiva, las películas y todo medio que sirviera a sus fines comerciales mostraron a lo largo del siglo pasado, a artistas, deportistas y personalidades de diversa extracción, fumando cigarrillos, pipas y habanos. Un sabio investigador, reconocido internacionalmente, como el doctor Ángel H. Roffo, que a principios del siglo XX realizo importantes investigaciones en las que demostró la indiscutible asociación del cáncer con el acto de fumar, no fue tenido en cuenta hasta pasada la década del cincuenta. Cuando se dio a conocer el trabajo de Bradford y Hill, en el cual se demostraba palpablemente que el cigarrillo era causante de muchas muertes por cáncer, las tabacaleras empezaron a ver tambalear su imperio.

Desde ese momento, hasta finales del siglo XX, se sucedieron los juicios que alcanzaron sumas millonarias y causaron graves perjuicios a fabricantes y gobiernos, que vieron disminuidos sus ingresos. A pesar de lo expuesto y de la amplia difusión que tuvo en los medios las perdidas sufridas por las tabacaleras debido a los juicios ganados por familiares de damnificados, y también por instituciones empeñadas en terminar con su reinado, estas empresas se las ingeniaron para continuar promocionando su veneno. Nuestro objetivo estuvo centrado, principalmente, en poner en evidencia el pésimo manejo que se tuvo con el tema, y lograr convencer a los fabricantes de la necesidad de reconvertir su actividad derivándola a paliar el drama del hambre que asuela al mundo.

Los autores

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