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Temas Generales

Rectores de la Universidad de Buenos Aires

Autor: Alfredo Buzzi y Federico Pérgola
Editorial: Ediciones Médicas del Sur
I.S.B.N.: n/a
Encuadernacion: Rústica
Páginas: 149
Medidas: 14,5 cm ancho x 22,5 cm alto
Lomo: 8 mm
Peso: 215 g
Idioma: Español
Publicacion: 2011

$ 220

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Reseña

Los autores nos brindan, una vez más, un libro que -estimamos- resultará de frecuente y rápida consulta, pues en él referencian, brevemente, a quienes han tenido a su cargo la conducción de la Universidad de Buenos Aires desde su creación hasta la actualidad.

Se inicia, es obvio, con una Introducción que presenta tres figuras claves para que se hiciera efectiva tal instalación: Antonio Sáenz, Bernardino Rivadavia y Martín Rodríguez. De inmediato, aluden a la puesta en marcha de la casa de altos estudios (por un decreto del 12 de agosto de 1821), del Departamento de Medicina (decreto del 8 de febrero de 1822) y la Academia Nacional de Medicina (decreto del 9 de abril de 1822), donde se dio la particularidad de un no-médico nombrado Académico de Número y Presidente de Honor (Rivadavia).

Los estudios superiores se organizaron con cinco departamentos (Ciencias Sagradas, Jurisprudencia, Medicina, Matemáticas y Ciencias Preparatorias).

A continuación, a modo de un diccionario de 74 entradas, en la mayoría con referencias bibliográficas mínimas, se presentan los cinco primeros rectores religiosos (en gran semejanza con lo que había acontecido con la casa de Córdoba): Antonio M N Sáenz, “su fundador” (1821-1825), José Valentín Gómez (1826-1830), Santiago M Figueredo (1830-1832), José P Gari (1832-1849) y Miguel García (1849-1852). A tono con los tiempos, los hubo rivadavianos y rosistas.  Después de Caseros, todos serán civiles.

El nuevo ciclo se inicia con los abogados: José Barros Pazos (1852-1857) y Antonio Cruz Obligado (1857-1861). Es la época del territorio secesionado.

Tras la unificación, Juan M Gutiérrez (1861-1874), acompañará con su gestión a los dos primeros Presidentes de la Nación Argentina (Mitre y Sarmiento). Viene el turno de Vicente Fidel López y de (un futuro primer mandatario) Manuel Quintana (1877-1881). Llegó Nicolás Avellaneda, quien asumió este cargo al terminar su mandato como responsable máximo del Ejecutivo Nacional y fue autor de una ley ad hoc. Le sucedió Leopoldo Basavilbaso, sobre el que aclaran los autores: “se mantuvo más tiempo en el cargo” (21 años: 1885-1906).

Le llegó la hora a los médicos: Eufemio Uballes y José Arce. Durante la responsabilidad del primero (1906-1917) se habilitaron dos nuevas facultades: la de Agronomía y la Veterinaria más la de Ciencias Económicas. La labor de Arce (período 1922-1926) está claramente señalada en este escrito. Su imagen ilustra la tapa del libro. Posiblemente sus responsables, los dos médicos, sientan por este destacado cirujano un especial aprecio y valoren cuánto hizo

por la Facultad de Medicina desde sus diversos cargos públicos, que cubrieron una gran parte de su vida política y académica.

A continuación asumió un sólido autodidacta, sin título universitario, pero fogueado en la conducción de la Facultad de Filosofía y Letras: Ricardo Rojas (1926-1930). Su sucesor, el ingeniero Enrique Butty. Tres tuvieron un corto mandato, un abogado, un médico y un naturalista: el interventor Benito Nazar Anchorena, Mariano R Castex y Ángel Gallardo.

Otra vez un abogado y, con sorpresa, un filósofo: nos referimos a Vicente C Gallo y Coriolano

Alberini. Carlos Saavedra Lamas, hombre del derecho, el primer premio Nobel de la Paz de la Argentina, ocupa el Rectorado entre 1941 y 1943. Después, llegó el turno de un economista (si bien su título era de abogado): Alfredo Labougle.

Los autores destacan la nueva aparición de los rectores interventores o de breves mandatos: Emilio Ravignani, Tomás Casares, David M Arias, Carlos Obligado, Nicolás Matienzo, Carlos P Waldorp, Antonio Benítez, Salvador Oría y Horacio C Rivarola.

Luego vinieron nuevos médicos: Oscar Ivanissevich y Fernando M Bustos. Tras ellos asumieron el abogado Agustín Nores Martínez y el ingeniero agrónomo Carlos Emery, hasta el turno del arquitecto Julio V Otaola. Los tres siguientes actuaron durante los años del primer peronismo: Carlos A Bancalari (médico), José Fernández Moreno (abogado) y Jorge Taina (médico).

Una vez más, se sucedieron momentos difíciles en el país. Ernesto Crámer, Ernesto Cholvis y José L Romero se harán cargo, sucesivamente, del Rectorado. Este último era un reconocido historiador, graduado en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata. Vino a continuación José Babini, ingeniero y matemático muy versado en historia de la ciencia e interesado en su amplia difusión. Nuevamente asumió

un médico: Alejandro Ceballos.

Aparecen tres figuras sobre las cuales los autores hacen una interpretación positiva: uno, el filósofo Risieri Frondizi (Rector entre 1958 y 1962), hermano del Presidente en ejercicio, Arturo Frondizi. Esta fue una época difícil donde sobresale el debate entre los que sostenían la conveniencia para el país de la enseñanza laica y los que se volcaban por la enseñanza libre. La otra figura es el joven abogado de 33 años, Julio H G Olivera (1962-1965), especializado en asuntos económicos. El tercero, el ingeniero civil Hilario Fernández Long (1965-1966), truncado en sus propósitos ya que se sintió obligado a renunciar tras los trágicos sucesos que condujeron a “la noche de los bastones largos”. Leemos en el texto: “se cerraba, […] la época de esplendor de la vida universitaria argentina que había nacido pocos años atrás con la elección de Risieri Frondizi. Los sucesivos golpes militares, desacuerdos e intervenciones produjeron el éxodo de docentes e investigadores y sumieron la vida académica […] en una larga noche”.

Nuevos designados fueron: Luis Botet, Raúl Devoto, Andrés A Santas, Bernabé Quartino, Carlos A Durrieu y el muy apasionado político de izquierda Adolfo Puiggrós. También asumieron Enrique Martínez, Alberto Banfi, Ernesto Villanueva, Vicente Solano Lima, Raúl Federico Laguzzi, Alberto Ottalagano, Eduardo Mangiante, José Alocén, Edmundo E Said, Alberto Costantini, Sol Rabasa, Luis C Cabral, Alberto V Donnes, Lucas Lennon, Alberto Rodríguez Varela y Carlos Segovia Fernández.

Y los últimos en lograr dicho cargo fueron: el economista y sociólogo Francisco Delich (1983-1986), uno de los responsables de la creación del Ciclo Básico Común (CBC), de la apertura de las carreas de Ciencias Políticas y Ciencias de la Comunicación así como también de la Facultad de Psicología; el contador, de largo mandato, Oscar Shuberoff (1986-2002); el médico Guillermo Jaím Etcheverry (2002-2006); hasta el actual, el médico veterinario Rubén E Hallu. Hasta la fecha, ninguna mujer ha ocupado este cargo.

El libro está en la línea de uno anterior, de los mismos autores: Decanos. Los decanos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (Bs As, Ediciones Médicas del Sur, 2010, 127 p).

Estas compilaciones, que llevan a quienes las confeccionan un largo tiempo de trabajo, son útiles para los historiadores que buscan rápidos y puntuales datos. Aceptamos el valor de los “micro-relatos”: quienes los aprovechan logran -en ocasiones- resultados finales superiores a las partes; pero sin éstas, no se llega a aquéllos.

Norma Isabel Sánchez

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